domingo, 8 de noviembre de 2015

Humanidad. ¿Avanzamos o retrocedemos?



Normalmente se tratan artículos sobre los sucesos que estos “políticos” corruptos hacen que aparezcan en la portada de los periódicos día a día. Pues la respuesta es un no rotundo. Hoy os traigo un artículo de reflexión. Quiero centrarme en lo que todas las personas de este mundo tenemos en común (más allá de ideologías, religiones y pensamientos varios). Es decir, estoy hablando de la humanidad (aunque algunos posiblemente no saben lo que es y la hayan perdido). Con el término humanidad nos referimos a la compasión que tenemos con las personas, a la afabilidad, a que todo ser humano esta en igualdad de condiciones frente al derecho a la vida, a la libertad, a la alegría y a reconocerlo como  parte integrante del género humano. Asimismo designa las debilidades que son propias de todo ser humano y que cada uno de nosotros es diferente en cuanto a sus pensamientos, pero todos iguales de corazón. Y esto hace que ninguno sea superior frente a otro. Pero.… ¿Y si estamos perdiendo los valores? ¿Y si estamos haciendo un mundo en el que no desarrollemos esa humanidad que todos tenemos? ¿Y si la estamos destruyendo, asesinando? ¿Avanzamos o retrocedemos? 

En consecuencia de esto debemos prestar atención al mundo y a nuestro país, e intentar recuperar esa humanidad. Y centrándonos en España, eso lo conseguiremos con la República, que como bien sabéis “es una forma de gobierno en la que nadie es más que nadie; donde todas las autoridades están sujetas a periódica elección y en la que el ejercicio de los poderes públicos se encuentra limitado a la responsabilidad ante los ciudadanos, al Derecho y la Razón. La palabra República proviene del latín res publica, que significa 'la cosa pública', 'lo que es común'. El modelo republicano procura el equilibrio que asegura la estabilidad del Estado, la libertad, la igualdad, la fraternidad y la justicia, ideales de la Ilustración, enunciados principalmente por Montesquieu, Voltaire,  Rousseau y Locke” (Sacado del artículo citado al final) 

Por lo tanto, el establecimiento de una República ayudaría a que en vez de retroceder, avancemos hacia el futuro, progresando. Porque actualmente, no nos engañemos, hay personas “superiores” que cometen actos ilegales de corrupción y sin embargo no se les aplica las leyes como a la mayoría de los mortales. Los poderes económicos y los políticos tienen a los pueblos de España atados, encadenados. Están impidiendo el avance de nuestro país. Porque como la mayoría de gobiernos del mundo prefieren hacer guerras por controlar los recursos naturales en vez de ayudar a países en los que el número de personas sin los recursos suficientes para vivir aumenta cada día. Por lo tanto, podemos decir que la mayoría de personas ha perdido la humanidad por culpa de las políticas que se aplican y el Estado en que vivimos. 

En España debemos tener especial cuidado ya que factores inhumanos como el aumento de jóvenes fascistas y la violencia de género están aumentando. Muchísimas mujeres mueren cada día a mano de sus parejas o ex parejas. Es vergonzoso que en pleno siglo XXI haya aún movimientos que buscan la igualdad de sexos cuando eso debería estar ya superado. Pero todo esto se arregla desde la base, desde la educación. Los padres, profesores y demás deben mentalizarse de este gran problema. Y en los centros de enseñanza se deberían transmitir los valores humanos. 

Podemos decir que hay un progreso técnico, pero en cambio político y moral estamos en retroceso. Es decir, progreso técnico hace referencia a que avanzamos en el ámbito de las ciencias: tecnología, medicina, etc. El progreso es un concepto ambiguo del que puede haber muchas concepciones. Para algunos, progreso es crecimiento económico y mayor capacidad de consumo, mientras que para otros eso se denomine decrecimiento. Hay numerosas tendencias y pensamientos que opinan que deberíamos dedicarnos de nuevo a recolectar y cazar, es decir, volver a conectar con el animal que somos: volver a nuestros principios. Pero lo normal y moral como concepto de progreso seria un mundo en el que hubiera un gran cambio: acabar con la dictadura capitalista y formar una sociedad que sepa filosofía, para así poder instaurar una verdadera democracia. Porque (seamos realistas) lo que hay ahora es la tiranía de la minoría como la oligarquía financiera puesto que la gente vota a unos partidos con los que retrocedemos como personas y nos privan de nuestros Derechos y libertades. 

Para finalizar, pido la reflexión de la sociedad española y del mundo para que recuperemos esos valores que estamos perdiendo y que desgraciadamente la mayoría ha perdido. La izquierda ahora más que nunca debe estar unida porque somos los que realmente defendemos la humanidad. Y por supuesto, no debemos descansar hasta establecer la República Española y progresar como personas humanas.


¡Salud y República!




Escrito por: @RepublicaComuna https://twitter.com/republicacomuna
Agradecimientos a los camaradas que han participado.
Artículo citado: http://www.ecorepublicano.es/2015/10/que-es-la-republica_18.html?m=1




domingo, 18 de octubre de 2015

La conquista de América

La conquista de América

12 de octubre. Día del Descubrimiento. En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja. Eduardo Galeano

Eduardo Galeano en su obra Las Venas Abiertas de América Latina, basándose en estudios anteriores, estima la población indígena del continente Americano en unos 70 millones, siendo estos diezmados a lo largo de la conquista, en aras del beneficio económico de las potencias colonialistas europeas. 

Los indios de las Américas sumaban no menos de setenta millones, y quizá más, cuando los conquistadores extranjeros aparecieron en el horizonte; un siglo y medio después se habían reducido, en total, a sólo tres millones y medio.[1]

Usados como mano de obra esclava la mayoría de las veces, siendo inhumanamente explotados junto con los negros esclavos del África, ambos conformaron una amplia fuerza de trabajo.

La plata y el oro de América penetraron como un ácido corrosivo, al decir de Engels, por todos los poros de la sociedad feudal moribunda en Europa, y al servicio del naciente mercantilismo capitalista los empresarios mineros convirtieron a los indígenas y a los esclavos negros en un numerosísimo «proletariado externo» de la economía europea(…) La economía colonial latinoamericana dispuso de la mayor concentración de fuerza de trabajo hasta entonces conocida, para hacer posible la mayor concentración de riqueza de que jamás haya dispuesto civilización alguna en la historia mundial.[2]

Y con su sangre, miserias y muertes se enriquecían  las potencias coloniales.

En tres centurias, el cerro rico de Potosí quemó, según Josiah Conder, ocho millones de vidas. Los indios eran arrancados de las comunidades agrícolas y arriados, junto con sus mujeres y sus hijos, rumbo al cerro(…)Según el marqués de Barinas, entre Lima y Paita, donde habían vivido más de dos millones de indios, no quedaban más que cuatro mil familias indígenas en 1685.El arzobispo Liñán y Cisneros negaba el aniquilamiento de los indios: «Es que se ocultan –decía– para no pagar tributos, abusando de la libertad de que gozan y que no tenían en la época de los incas».[3]

Siempre se ha dicho que, históricamente la encarnación del rol genocida recayó sobre el imperio británico, mientras que el imperio español profesaba la conmiseración con los nativos americanos.

Pero la hipocresía de la Corona tenía menos límites que el Imperio: la Corona recibía una quinta parte del valor de los metales que arrancaban sus súbditos en toda la extensión del Nuevo Mundo hispánico, además de otros impuestos (…) Manaba sin cesar el metal de las vetas americanas, y de la corte española llegaban, también sin cesar, ordenanzas que otorgaban una protección de papel y una dignidad de tinta a los indígenas, cuyo trabajo extenuante sustentaba al reino. La ficción de la legalidad amparaba al indio; la explotación de la realidad lo desangraba.[4]

¿Hubo genocidio o no? ¿Fue deliberado o impensado?  En los hechos se encuentra la verdad.

La memoria Azteca y Maya
Interesante es leer las crónicas indígenas sobre la conquista y lo que supuso para ellos como civilización ya establecida. Empezando con las crónicas aztecas, las cuales transmiten una trágica percepción de su destino como pueblo conquistado.

Vosotros dijisteis que nosotros no conocemos al señor del cerca y del junto, a aquel de quien son los cielos y la tierra. Dijisteis que no eran verdaderos nuestros dioses. Nueva palabra es esta, La que habláis, por ella estamos perturbados, por ella estamos molestos. Porque nuestros progenitores, los que han sido, los que han vivido sobre la tierra, no solían hablar así.[5]

El pueblo azteca se reconocía en su visión cósmica como un pueblo guerrero, elegido por el dios de la guerra, invencibles, por lo tanto el verse conquistados, supone no solo una tragedia, sino la configuración de un trauma que, inexorablemente dejaría una marca en el alma del pueblo Azteca.
Es ya bastante que hayamos perdido, que se nos haya quitado, que se nos haya impedido nuestro gobierno. Si en el mismo lugar permanecemos, solo seremos prisioneros... déjennos pues ya morir, déjennos ya perecer, puesto que a nuestros dioses han muerto.[6]

Las crónicas mayas se caracterizan por juicios condenatorios, conscientes de que la conquista significó un cambio violento y total de ver y entender el mundo.

Entonces todo era bueno y entonces (los dioses) fueron abatidos. Había en ellos sabiduría. No había entonces pecado… no había entonces enfermedad, no había dolor de huesos, no había fiebre para ellos, no había viruelas… Rectamente erguido iba su cuerpo entonces. No fue así lo que hicieron los dzules cuando llegaron aquí. Ellos enseñaron el miedo, vinieron a marchitar las flores. Para que su flor viviese, dañaron y sorbieron la flor de nosotros.[7]

Los mayas saben que no hay lugar para sus dioses, saben que se les ha impuesto un nuevo dios, y sin embargo, llama la atención la claridad con la que ven y son conscientes de la contradicción entre el comportamiento y lo que les predican los cristianos europeos.

¡Castrar al sol! Eso vinieron a hacer aquí los dzules… Nos cristianizaron, pero nos hacen pasar de unos a otros como animales. Dios esta ofendido de los chupadores.[8]




[1] Las venas abiertas de América Latina. Eduardo Galeano
[2] ibíd.
[3] ibíd.
[4] ibíd.
[5] El reverso de la conquista. Miguel León portilla
[6]  ibíd.
[7] ibíd.
[8] ibíd.

jueves, 1 de octubre de 2015

Compañías militares privadas: mercenarios del siglo XXI

A raíz de las guerras de invasión efectuadas sobre Afganistán e Irak, ha ganado notoriedad en la opinión publica (si bien de manera un tanto exigua) la presencia y actividades de compañías militares privadas (conocidas por su acrónimo anglosajón PMC) en dichos conflictos, contratadas principalmente por EE.UU, las cuales debido a su naturaleza alegal, aun cuando están institucionalizadas, se ven implicadas en crímenes de guerra y otros excesos, no solo en los conflictos mencionados anteriormente, sino también en los distintos lugares donde han firmado contratos y estén operando.

Desde finales de la guerra fría y como consecuencia del giro de la economía mundial hacia paradigmas neoliberales, las PMC penetran en el monopolio del uso de la fuerza y violencia, tradicionalmente ejercido por los estados; han ido ganando fuerza, han crecido en número, se han apoderado de un mercado que genera cantidades de dinero nada despreciables y por ende se edifican como un negocio rentable.

En los Estados occidentales que mantienen un orden político estable, la globalización ha conducido a la búsqueda de sistemas de gestión más eficientes que se extienden a todas las áreas de la actividad humana. Como señala Espaliú «el capital busca incesantemente nuevos mercados, encontrándolos a veces en la realización de funciones que anteriormente correspondían al Estado». La mayoría de los Estados del «primer nivel» han dejado en manos privadas algunas funciones consideradas no inherentemente asociadas al poder público como la sanidad o los transportes públicos. Esta tendencia, que debe ser enmarcada en el citado proceso de «privatización descendente», ha ido extendiéndose a áreas hasta ahora reservadas en exclusiva al Estado tales como las funciones militares y policiales que poco a poco están siendo ocupadas por operadores privados. De esta forma la seguridad, en su concepto más amplio, se ha convertido en una forma más de negocio.[1]

Se estima que en el lucrativo negocio de las PMC se mueven ganancias entorno de los 20 a 100 mil millones de dólares anuales[2], ofreciendo servicios de seguridad y protección, instrucción militar, combate y apoyo.  




Breve repaso histórico

La privatización de los conflictos no es un fenómeno nuevo ya que fue practicada ampliamente hasta comienzos del siglo XIX. Así, la contratación, bajo salario, de fuerzas militares extranjeras constituye una práctica tan antigua como la propia guerra.[3]

Y por lo tanto aquí solo se expondrá la aparición y uso de grupos y empresas de mercenarios en el mundo post-Segunda guerra mundial. Después de la Segunda guerra mundial el mundo se organiza de la siguiente manera: una tercera parte de países pertenecen al bloque capitalista encabezado por EE.UU, otra tercera parte al bloque socialista encabezado por la URSS (aunque esto puede ser discutible) y la última tercera parte de países “no alineados” (en su mayoría estados pequeños y antiguas colonias) que sería escenario donde se fragua el choque de intereses políticos, militares, económicos y geoestratégicos de ambas superpotencias EE.UU-URSS y al mismo tiempo comienza la dinámica de luchas descolonizadoras y emancipación social en las antiguas colonias europeas. Es en este contexto donde se establece el uso de mercenarios de manera semi-legal o semi-ilegal por parte de los estados capitalistas.

África:
Conflicto del Congo, años 60; los mercenarios actúan contratados por Bélgica, en apoyo de la republica de Katanga y de los intereses de las compañías mineras belgas.[4] Durante la guerra civil nigeriana (1967-1970), grupos de mercenarios luchaban para ambos bandos “En general, los mercenarios británicos y Gran Bretaña apoyaron las fuerzas de la Federación de Nigeria, mientras que Francia y los mercenarios franceses apoyaron a los de Biafra”. Lo mismo ocurre durante la guerra civil angoleña en la década de los 70.[5] El cenit de la participación de mercenarios (tanto en África como a nivel internacional) se da en los años 90 ya con la presencia de la PMC sudafricana Executive Outcomes (EO), participando en los conflictos de Angola y Sierra leona, donde incluso llegaron a realizar operaciones de combate directo.[6]

Medio Oriente y Asia:
A finales de los 60 los gobiernos árabes enriquecidos por el petróleo buscan ayuda militar en EE.UU, Francia, Reino Unido. En Omán se “identificó además de mercenarios corrientes, personal británico de adiestramiento y mantenimiento de equipamiento militar exportado, oficiales británicos asignados a las fuerzas de Omán, y grupos militares involucrados en adiestramiento militar, operaciones especiales, y asistencia de comunicaciones”.[7] Ya en este punto se puede entrever como la delgada línea de lo legal-ilegal se distorsiona y es difícil saber con certeza la verdadera diferencia esencial entre grupos mercenarios ilegales y las PMC “legales”.

Vinnell Corporation, por ejemplo, fue contratado en 1975 para “crear y operar un adiestramiento completo para el establecimiento de la Guardia Nacional de Arabia Saudí”. En Vietnam, Vinnell Corporation estaba relacionada con la “construcción de bases militares, reparación de equipamiento y provisión de almacenes militares”, y Booz Allen en el diseño de un programa de adiestramiento para oficiales vietnamitas.[8]

También el gobierno de EE.UU “simplemente pagaron a los gobiernos de Corea del Sur, Filipinas y Tailandia por el uso de sus tropas durante la Guerra de Vietnam”.[9] Siguiendo en el contexto de la guerra fría, surge Watchguard International, PMC británica fundada en 1967 y tras ella le siguen Defence Systems Ltd. (actualmente ArmorGroup International) y KMS, “las cuales figuraron entre las firmas británicas emergentes de los 80”[10]. Watchguard International estableció bastantes operaciones tanto en África como en la península arábiga[11]; KMS obtuvo contratos en Sri Lanka, “aparentemente vinculada a la lucha contra los separatistas Tamiles”.[12]

América Latina:
Durante el conflicto nicaragüense de los años 80 “mercenarios con apoyo norteamericano y al menos una PMC fueron usados para asistir a los contras en su lucha contra el gobierno sandinista de Nicaragua”.[13] KMS no solo hacia acto de presencia en Sri Lanka, también fue una de las PMC con participación en Nicaragua y al mismo tiempo en Honduras, con el objeto de “adiestramiento y misiones aéreas de los contras contra el gobierno Sandinista”.[14]
Otro caso de mención notable a finales de los años 80, Colombia; la PMC Spearhead Ltd, contratada por los terratenientes y ganaderos colombianos y por el gobierno colombiano de la época, llevo a cabo entrenamientos militares dirigidos por Yair Klein, a grupos paramilitares, los cuales más adelante estuvieron involucrados en varios crímenes y delitos en el marco del conflicto colombiano.[15]


Europa:
En el viejo continente, la presencia y actuación de mercenarios se da ya en los primeros años post-URSS, donde la mayoría de PMC pioneras están ya estableciéndose a lo largo del globo e instaurando sus negocios, dejando así, poco a poco en el pasado, la relación mercenario-ilegalidad de las décadas anteriores. La guerra de Yugoslavia represento buenas oportunidades de negocio, entre los años 94-95 MPRI (Military Professional Resources Inc) dio instrucción militar al ejército croata con el apoyo tácito de EE.UU y debido a su “eficiencia” más tarde logro firmar contrato con el gobierno de Bosnia y Herzegovina.

Los expertos coinciden en que una ofensiva de la amplitud y potencia como fue el caso de la «Operación Tormenta» no hubiera sido posible sin apoyo exterior. MPRI siempre ha negado su participación directa en esta operación pero la realidad fue que el momento de la misma, la empresa estadounidense estaba ejecutando dos contratos en Croacia para adiestrar al ejército de ese país balcánico.[16]

Durante la guerra de Bosnia, la PMC DynCorp operaba en el terreno, donde varios de sus empleados se vieron implicados en violaciones y tráfico sexual de menores[17]

Siglo XXI
Desde comienzo de siglo impulsadas por la “guerra global contra el terror” las PMC han gozado de buena salud, por desgracia para los afectados. Empezando por Irak, durante y después de los años de ocupación varias PMC operan como por ejemplo: Blackwater Worldwide (renombrada ahora como Academi), DynCorp, Kellogs, Brown & Roots (KBR) Aegis International.

A finales de 2010 había operando en Irak 100 empresas (72 iraquíes y 28 extranjeras) que proporcionaban o bien servicios de escolta a personas o seguridad a infraestructuras y convoyes. Estas empresas empleaban en esas fechas a más de 30.000 personas armadas.[18]

Dichas cifras son superadas en Afganistán.
En lo que respecta a Afganistán, en la actualidad operan en ese país 52 firmas de seguridad privada debidamente registradas, aunque otras muchas actúan sin licencia. A finales de 2010 trabajaban para el Departamento de Defensa estadounidense más de 90.000 contratistas, de los que unos 19.000 se encontraban armados. En el total de este país asiático, se estima que 70.000 personas realizan labores de seguridad con armas para alguna de las organizaciones internacionales, ONG o el propio gobierno afgano.[19]

No solo es en Irak y Afganistán donde florecen las PMC; DynCorp opera en Colombia, vinculada al “Plan Colombia”, Reflex Responses firmo un contrato con el gobierno de Emiratos Árabes Unidos en el 2011 para adiestrar un batallón de mercenarios

En Sudáfrica, «milicias privadas» custodian incluso comisarías de policía. En Brasil, este tipo de fuerzas de seguridad privada, en muchos casos comandadas por policías, vigilan las favelas imponiendo su ley. En Uganda hay 20.000 guardas privados, tantos como había en Irak en 2006 en el momento álgido del conflicto. Y en la India, las alrededor de 200 firmas de seguridad privada empleaban a finales de 2008, a más de 5,5 millones de personas, teniendo previsto un crecimiento anual del 35%.[20]

Sin embargo a finales del siglo XX se han creado varios tratados y grupos para restringir y denunciar el uso de mercenarios, tales como el Grupo de trabajo sobre la utilización de mercenarios[21] supeditado a la ONU; la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el entrenamiento de mercenarios[22], pero en última instancia son mecanismos ineficaces y simbólicos.  










































[7]  Compañías militares privadas: hacia la transformación del estado y la nueva gerencia pública de la seguridad. Carlos ORTIZ * p 6
[15] http://www.verdadabierta.com/la-historia/487-captura-de-yair-klein-el-mercenaria-israeli-que-instruyo-a-paramilitares
[21] http://www.ohchr.org/SP/Issues/Mercenaries/WGMercenaries/Pages/WGMercenariesIndex.aspx

[22] https://www.icrc.org/spa/resources/documents/misc/treaty-1989-mercenaries-5tdmhy.htm


jueves, 3 de septiembre de 2015

Crónicas revolucionarias (I): la revolución bolchevique de 1917:

Un aspecto que fastidia bastante (y que ciertos "cuñaos" de izquierdas repiten siempre) es hablar de un hecho sin mirar el contexto y extrapolar ese hecho a un contexto totalmente distinto. Y el caso por excelencia son las revoluciones. Por ese motivo, voy a empezar una serie de post haciendo crónicas de revoluciones (de muchos tipos), incluyendo el contexto histórico y los hechos. Comenzamos con la revolución bolchevique.

Antecedentes: El reinado del zar Nicolás II fue un periodo en que culminó la decadencia del Imperio Ruso. Las derrotas militares y las miserias sufridas por los campesinos y obreros hacen que, en 1905, haya una manifestación de corte socialdemócrata buscando que el status quo se modernizara y llevara a cabo cambios que beneficiaran a los trabajadores. Aún siendo tan moderada la propuesta, la respuesta del gobierno ruso fue reprimirla a tiros (literalmente).

En 1914, con este episodio aún reciente, el Imperio Ruso entra en guerra con las potencias centrales (Alemania y el Imperio Austrohúngaro) a consecuencia de la crisis ocasionada por el asesinato del heredero al trono austrohúngaro en Sarajevo. Pese a la superioridad numérica, y al éxito en el primer asalto, las fuerzas rusas son derrotadas en Tannemberg (Prusia Oriental, actualmente territorio polaco) y el II Ejército ruso es totalmente desbandado (sus supervivientes son enviados a otras unidades). La falta de confianza por parte de los soldados y mandos de campo hacia los generales, en su mayoría cortesanos sin conocimientos bélicos, aumenta gradualmente con el curso de la guerra. Al igual que el descontento a consecuencia de las privaciones en la retaguardia.

Finalmente, en 1917 se organiza el mismo tipo de manifestación que en 1905, solo que en este caso los soldados, trabajadores movilizados en su mayor parte, en vez de disparar se unen a los manifestantes (pensando en que ellos fácilmente podían haber sido los que estaban manifestándose). Se crea una asamblea de soldados y trabajadores (Soviet de Petrogrado) y se reestablece el parlamento (Duma), estando éste subordinado al Sóviet.

Esta crisis interna termina con un gobierno de transición presidido por el socialdemócrata Kerenski, cuya incompetencia y el hecho de que se negase a un acuerdo de paz con Alemania precipita su caída, siendo cada vez más impopular. Coincide con ésto la llegada desde el exilio de Vladimir Illich Ulianov, alias "Lenin", líder y fundador del partido bolchevique. Ayudado por fondos alemanes (al imperio alemán le convenía firmar un acuerdo de paz con Rusia para enviar las tropas al frente occidental y lanzar la "ofensiva del Káiser") y sabiendo ganarse a las masas con propuestas sensatas y que defendían los intereses de los trabajadores, dicho partido fue consiguiendo cada vez más apoyos, hasta que en el 1º congreso panruso de los Sóviets obtiene mayoría simple con un 40% de los escaños. Coincide este congreso con el asalto por parte de las milicias bolcheviques al Palacio de Invierno, donde estaban atrincherados los restos del gobierno provisional de Kerenski. El abandono de dicho congreso por parte del partido socialdemócrata da a los bolcheviques la mayoría absoluta que ansiaban y necesitaban, y Lenin forma gobierno.

Obviamente la toma armada del poder en esta revolución es consecuencia directa de las condiciones de partida: había un régimen dictatorial (la monarquía zarista), desprestigiado e incapaz de mantener la lealtad de la mayor parte de sus tropas y oficiales (se estima que más del 75% de los soldados y oficiales de campo del ejército ruso se pasaron al posterior Ejército Rojo). El primer aspecto la hizo indispensable, y el segundo ayudó a hacer que triunfara, pese a los intentos contrarrevolucionarios del general cosaco Kolchak.

Las potencias occidentales no ven con buenos ojos estas acciones por motivos geopolíticos: el imperio ruso, si bien odioso, era un títere en manos de Francia y Reino Unido, y perderlo supone un problema en la guerra contra Alemania, motivo por el cual ambos países financiaron grupos antibolcheviques en Europa del Este y se negaron a reconocer a la URSS hasta los años 20. Estados Unidos fue uno de los primeros países occidentales en reconocer a la URSS como estado legítimo, y de hecho en los años 20 y 30 hubo un intercambio cultural importante entre ambos países (artistas soviéticos hacían giras por EEUU y viceversa, de hecho se hicieron bastantes chistes cuando los hermanos Marx visitaron la URSS, diciendo que iban a "llevarles un nuevo marxismo al estilo americano más divertido"*). Igualmente en el aspecto internacional ambos países coincidían temporalmente, pues en ambos casos eran partidarios de mantener la paz a nivel internacional, ya fuera mediante la sociedad de naciones, ya fuera presionando en base a la superioridad militar.

*La broma con los apellidos fue idea de los propios hermanos Marx, los cuales eran conscientes de la coincidencia de apellidos con Karl Marx y decidieron aprovecharla con fines cómicos. De hecho la gira tuvo bastante éxito, se hizo muy popular su estilo de humor.

sábado, 22 de agosto de 2015

Introducción a las ideologías (IV): Liberalismo moderno:

Un siglo después del surgimiento del liberalismo como ideología revolucionaria contra las élites aristocráticas, éste fue reflotado por grupos reaccionarios estadounidenses y austríacos. Es el liberalismo moderno o neoliberalismo. A pesar del nombre, tiene muy poco que ver con el liberalismo clásico, y es más una reinterpretación randiana de la libertad como libertad del capitalista para hacer lo que él quiera.

Ideólogos importantes: Ludwig von Mises, Ayn Rand, Friedrich Hayek, Juan Ramón Rallo, Daniel Lacalle, Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Mariano Rajoy.

Ideología:

En vez de buscar la libertad política y personal en un sistema que de facto emancipe a las clases bajas (como el liberalismo clásico y posteriormente el anarquismo buscan) se centra en un "libre mercado" de propiedades mágicas (según ellos). Es una versión del capitalismo lassez-faire que caracterizó al imperio británico en el siglo XIX con grandes éxitos como la hambruna de irlanda o la esclavización de los hindúes y africanos.

Incluye muchas referencias a la pseudofilósofa Ayn Rand, famosa por haber escrito una serie de libros en los que ocurre siempre lo mismo: hay un pijo (burgués, obviamente) quejándose porque "no aprecian su talento" y que se caga en la "maldita masa obrera" (que lo que está haciendo en las novelas es defender sus intereses) y al final gana a base de boicotear a los trabajadores.

Grandes éxitos:

-Privatizar todo lo privatizable en Europa del este disminuyendo la calidad de vida y la esperanza de vida media (al igual que aumentando la desigualdad y la pobreza).
-Hacer que, por primera vez en la historia de Europa, la generación actual sea más pobre que su predecesora, a pesar del aumento de riqueza, que se mantiene o se acentúa.

Pegas que poner a esta ideología:
-Se ha volcado exclusivamente en la idea de libertad, más concretamente en lo que ellos llaman libertad económica, que significa que no haya injerencias externas dentro de las empresas, es decir: que el dueño de los medios de producción haga lo que le de la gana sin controles ni restricciones.
-Son incapaces de ver que la libertad como tal es incompatible con el sistema capitalista, pues este requiere que se prive de parte de su libertad a los productores.

martes, 28 de julio de 2015

Un homeópata para presidir la Generalitat

El diario El País llevaba el 3 de Enero del 2002 entre sus titulares ''El ministerio de Interior atribuye a la inmigración el aumento de la criminalidad en más de 9.8%''. No mentía, pues ese día el director de la policía hacía públicos los datos de delincuencia e inmigración para el año 2001 y las conclusiones eran demoledoras: la delincuencia aumentaba a causa de la inmigración masiva.

Estas dos cuestiones, inmigración y delincuencia, estaban por aquel entonces entre las mayores preocupaciones de los españoles. Y si las autoridades además las relacionaban con datos probados, no es de extrañar que la encuesta del CIS de ese trimestre mostrara un aumento significativo en el número de españoles que situaban a la inmigración como uno de los grandes problemas del país, junto con la inseguridad ciudadana o el paro.

Sin embargo, aunque los datos que dio el jefe de la policía eran verdaderos, no lo eran las conclusiones. Para empezar, se estaba hablando de delitos conocidos, que no se corresponde necesariamente al número real. Muchas veces el número de delitos conocidos aumenta porque la eficacia policial mejora ese año, o porque al ser la mayoría de delitos conocidos denuncias de víctimas o de anónimos, una mayor conciencia del público hará aumentar el número de denuncias. Así, el número de denuncias por malos tratos en el año 1997 fue de 3.500, que tras 3 años de intensa campaña por parte del gobierno animando a las mujeres a denunciar los hechos, se dispararon a más de 7.100 para el año 2000. ¿Significaba esto que nos encontrábamos ante una epidemia de malos tratos al inicio del milenio? No, sencillamente existía una mayor conciencia social para denunciar.

Otro de los datos que arrojaba este estudio del ministerio del interior era el siguiente: durante el año 2001, hubo 232.146 detenciones por delitos y faltas. De éstos, 116.139 correspondían a extranjeros, justo la mitad. Si se compara con el porcentaje de inmigrantes sobre la población total ese año (alrededor del 5%), podría parecer que los inmigrantes delinquían en una proporción mucho mayor que los nacidos en España. ¿Significa esto que los inmigrantes vienen aquí a delinquir? De nuevo, datos correctos nos mienten.

Un análisis más a fondo de los datos nos hace ver que de los 116.139 delitos, 50.728 fueron detenidos por estancia ilegal, lo cual no significa que sean delincuentes, solo que no tienen el permiso de residencia. Esto baja la cifra a 65.391 delitos cometidos por extranjeros. Pero hay más, el ministerio de interior no incluye como 'extranjeros' solo a los inmigrantes, se incluyen turistas y gente de paso. En realidad, de los 65.000 delitos cometidos por extranjeros, menos de la mitad correspondían a inmigrantes, 26.156. Y de éstos, unos 5.000 fueron detenidos por el delito de falsedad documental, lo que quiere decir que tenían sus papeles caducados. Esto nos deja unos resultados completamente distintos: los inmigrantes representaron el 11,5% de los detenidos, lo cual sigue siendo más del doble que el 5% de inmigrantes sobre la población total, pero deja un escenario completamente distinto al descrito por el jefe de la policía.

Además, se da el hecho de que el colectivo que más delitos comete es el de los hombres jóvenes. Casualmente, los inmigrantes están muy sobrerrepresentados en este colectivo, aunque desgraciadamente no se tienen datos concretos. Y tampoco hay que dejar de lado una última cuestión, y es el evidente sesgo que tiene la justicia. Si la población en general es más propicia a achacar a los inmigrantes la mayoría de los delitos, como así demostraron los datos del CIS, sería bastante lógico afirmar que la justicia, controlada por personas como tú y yo, con sus prejuicios, también responde a las características del español medio. Por desgracia, aquí tampoco se tienen datos concretos, pero países que han hecho estudios sobre el tema han concluido que el sesgo de los agentes podría provocar una sobrerrespresentación de la inmigración de entre el 35% y el 100%, esto significa que los inmigrantes podrían estar sufriendo hasta un 100% más de vigilancia sobre ellos que el resto de la población, y más vigilancia significa más delitos descubiertos y, por ende, más detenciones.

Esto no quiere decir que quiera minimizar el problema de la delincuencia. Obviamente se tiene que hacer todo lo que se pueda por reducir al mínimo, y precisamente por eso es por lo que hay que librar el debate de cualquier carga ideológica y ceñirse únicamente a los datos probados. El problema es que los datos van contra el supuesto 'sentido común' y arrojan resultados sorprendentes.

En EEUU, la tasa de criminalidad ha bajado un 45% entre 1990 y 2012, produciéndose en dos oleadas, una entre 1990 y el 2007, y otra desde el 2007 hasta el 2012. La segunda oleada es la más interesante de estudiar porque, a diferencia de la primera, no se produjo de forma uniforme en todo el país. Mientras que algunas ciudades como la tristemente famosa Ferguson no vieron bajar sus tasas de delincuencia, otras como Atlantic City la redujeron más de un 30%. A pesar de que los factores locales podían tener mucho que ver, al final todas las ciudades podían dividirse en 2 macrogrupos: Las que propiciaron la integración de los inmigrantes y favorecieron la inmigración, y las que decidieron aplicar políticas restrictivas. Se ha descubierto que las ciudades que más inmigrantes recibieron, y donde la segregación racial se redujo más, fueron las ciudades donde más bajó la tasa de delincuencia. Con los datos en la mano ¿se puede afirmar que la inmigración aumenta la delincuencia?

Es aquí donde entra en juego nuestro particular homeópata, que no es otro que Xavier García Albiol. Propone mano dura contra la inmigración, a base de una serie de leyes que la reduzcan al mínimo posible. Para ello, se necesitaría un aumento drástico de la vigilancia en las fronteras y en las calles, un incremento en el presupuesto del interior sin precedentes, amén de una falta de escrúpulos propio de otro siglo. Albiol, como los homeópatas, propone soluciones muy caras y de dudosa eficacia científica a problemas con soluciones mucho más sencillas. Desgraciadamente, este hombre ha sido 2 veces consecutivas la lista más votada en su ciudad, y ahora se presenta a presidir la generalitat.

Eso sí que es un crimen.